Preocupación por pacientes judicializados que conviven con enfermos mentales en el Mario Mendoza
TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Con un camisón rosa desgastado, sin ropa interior (porque según el encargado del área de detención de mujeres, las usan para ahorcarse) y con unas sandalias de goma dos tallas más grandes que la de ella, Karina -nombre ficticio- se acercó a mí con su ojos vidriosos, pidiéndole que por favor la ayudara a salir del hospital psiquiátrico mario mendozaen Tegucigalpa, la capital de Honduras. "¿Lo hueles? ¡Tita, aquí se respira muerte! Tenemos miedo, en la habitación hay seres oscuros que han hecho cosas malas, esos espíritus asesinos pelean, golpean y vienen del infierno. Por las noches todos…





