Hacia y desde el infierno
VISITA. "Es café simple, mijo, y siempre lo hago fuerte". "Me gusta... pero sin azúcar". Mientras esta conversación se desarrollaba en la cocina de aquella casa de adobe y bahareque, con techo de tejas de dos capas, aguas, cantó un gallo, se escuchó el viento soplar fuerte entre las copas de los árboles, y varias gallinas comenzaron a cantar, señal de que acababan de poner huevos. En el pasillo descansaba don Tulio, ya viejo, lleno de canas, la piel arrugada y bronceada por el sol de muchos años, casi fijo en su silla de madera, sorbiendo el café que le…





